Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo.
Ésta poesía tiene una historia muy especial y muy buenos recuerdos de mi infancia y las tardes con mi abuelo, particularmente de ésta poesía repetía mucho lo que puse en negritas; Hoy que ha sido un día de mucho pensar, fue un excelente momento también para recordar.
#1 by Dr. Mille Miglia - May 16th, 2009 at 15:13
clap clap, la parte en negrita es lo mejor.
#2 by Dr. Mille Miglia - May 16th, 2009 at 15:17
Por cierto solo habias escuchado la parte en negrita nunca, lo había leido completo.
#3 by Dr. Mille Miglia - May 16th, 2009 at 15:18
hay dios, que mal escribo.
#4 by Jose Antonio - May 16th, 2009 at 15:20
Jajajaa
Creo que te entendi, pues algo asi… siempre repetia muchisimo esa frase….. y un dia me di a la tarea de buscarla, alguna vez la recitó completa…
Saludos
#5 by Vorguees - May 16th, 2009 at 17:03
Que pasa por tu cabeza pequeño saltamoentes? Muy emotivo el post
#6 by Nino - May 17th, 2009 at 12:19
Esto lo dijo una señora en motel diablito en Coyoacán.