Mediocridad

Y éste era yo en un pase de visita, una mañana cualquiera , como todas las mañanas y me encuentro con un paciente anciano, abandonado, consumido y frío, sin ganas de comer , sin ganas de luchar, ni siquiera ganar de hablar, ¿para qué? Si quien lo “escuchaba” no le interesaba ni un poco.

Y en esa misma escena estábamos mi equipo y yo configurando la estrategia para mejorar la calidad de vida de ése hombre, solucionar en mayor medida los problemas que lo postraron en esa cama de hospital y por supuesto aprender lo mas que se pueda.

Yo tengo muy claro que en la pelea contra la muerte se necesita de un equipo y en ese equipo cada quien forma parte de una estrategia, casi secreta para vencer a la famosa muerte.

No me gustan las analogías del futbol, por que la verdad es que no me gusta tanto – contradiciéndome un poco – esto es como el futbol, un equipo, un rival, un árbitro y el tiempo que no se detiene.

En un pase de visita le coloqué al paciente una sonda nasogástrica que le serviría para alimentarlo, entregué a los familiares las solicitudes para que tramitaran estudios necesarios para el abordaje del paciente y los residentes y médico adscrito cambiaron las indicaciones.

Esa tarde yo estaba de guardia y me entero que los familiares habían perdido todos los papeles que les entregamos y me los pidieron de nuevo, les dije que por respeto no los perdieran, ya que era en beneficio del paciente.
Así pasaron 3 días y el paciente seguía hospitalizado y prácticamente sin ningún avance ni nada que ofrecerle por parte del equipo médico, ya que, como lo mencioné anteriormente unos miembros del “equipo” estaban fallando con la parte que les correspondía.

Les preguntamos a los familiares que cuál era su plan y contestaron las palabras que jamás había escuchado de un familiar dentro de un hospital:

“VAMOS A ESTAR AQUÍ HASTA QUE SE MUERA O SE ALIVIE”

Me recordaron una sola palabra: Mediocridad.

Esa palabra que se conjuga con el “Quiero, pero no hago nada para conseguirlo.”

Uno o dos días después, pensándolo fríamente dice nuestro médico adscrito… “A ver, que edad tiene éste paciente?” – 92 años , contestamos.
- Bueno, ha superado y casi duplicado la expectativa de vida para su época y en no tan malas condiciones, vamos a ofrecerle lo que sea posible por nuestra parte por que no contamos con la ayuda de los familiares, ni de él.

De habérnoslo dicho desde un principio, malditos engaños de los familiares.
¿Que ganan poniendo cara de sufrimiento cuando no hacen ni el más mínimo esfuerzo por salvar a su familiar?

Es increíble como muchas veces encuentras personas que luchan mas por ti sin conocerte.

En fin, logramos después de muchos esfuerzos tener una posible alta. Que maravilla, a su casa, a descansar…

Y nos dimos cuenta que para los familiares era una carga, para ellos el “Hasta que se muera o se alivie” se inclinaba directamente a la muerte y éste paciente hacía todos los esfuerzos por no salir de ahí…(Yo personalmente lidié con esa sonda de alimentación que él mismo se retiraba guardia tras guardia)

Así, sin mas, con una pre-alta en su expediente, fallece un hombre abandonado, pero más que el abandono, murió por sus ganas de morir.

Que golpes nos da la realidad.

3 Comentarios

Dentro de Guardias y Hospital

3 Respuestas a Mediocridad

  1. *[ Es horrible pensar que llega a tal grado el egocentrismo de las personas que no quieren tener trato con quienes, si no fuera por ellos, jamás habrían existido.- ]

  2. Kbitta

    … y a veces nos preocupamos de cosas tan insignificantes.

  3. Fernando Muñoz Soltero

    Creo que el paciente no quería regresar más a su casa, sobre todo, no quería regresar más al maltrato hogareño, y le pegó duro en el orgullo escuchar que lo querían muerto sus familiares…

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