¿Y sabe usted dónde están sus abuelitos?
Pareciera que todo lo que hacen los viejecitos es visto con ternura o respeto, por que, ellos son nuestros viejitos, llenos de sabiduría, experiencias, historias interminables y algunas veces… vicios.
Graciosísima es la transformación de una viejecita que llega pidiendo sus pastillas “para los nervios”, en donde utiliza sus 80 años mas que tu de experiencia para llevarte por el camino que te hará darle la prescripción para sus drogas.
En los últimos 15 días he visto fácil 5 adultos mayores (4 eran mujeres) pidiendo “Pastillas para los nervios” (Benzodiacepinas, Tafil, Rivotril, Diazepam, Estazolam, Etc etc) y llegan mas o menos así:
M = Médico P = Paciente
P – Doctorcito hermoso buenas noches
M – Buenas noches Doña Juanita, ¿En qué puedo servirle?
P – Mire doctor, pues yo me vengo sintiendo tantito mal.
M- ¿Qué le pasa Doña Juanita?, cuénteme.
P – Ya no tengo mis medecinas para la presión ni para el diabetis.
M – No se preocupe Doña Juanita, Aquí no es consulta externa pero de todas formas voy a revisarla, no vaya a ser que venga malita.
P – Muchas gracias doctor.
- En éste momento empiezas a revisar a la paciente, con todo lo que esto implica, signos vitales, etc. -
M – Afortunadamente trae su presión muy bien, su glucosa y todo… dígame, que es lo que siente ? que molestia tiene?
P – Pues creo que va a ser por que me falta otra medicina.
M – Ah si ? Cuál? Es que eso no me había dicho.
P – Ay doctorcito mire que yo a veces no me puedo dormir y me recetaron éstas pastillitas
- Justo aquí, la paciente saca una caja de fármacos de prescripción, drogas, pues. -
M – Doña Juanita, pero no puedo darle yo esa receta, tiene que ir con su médico que se la recetó.
P – No pues yo no puedo ir, yo vengo aqui por que aquí me ven de la diabetis y todo y quiero ver si es tan amable de recetármela usted.
M – Doña juanita, su medicina para la presión y diabetes con mucho gusto le doy una receta para que se la surtan, pero esa que me pide no puedo.
P – Está hablandome en serio doctor?, Mire, no puedo dormir! tengo ya mucha edad y las necesito – Justo aquí le cambia la mirada, el tono de voz, todo -
M – Lo siento Juanita, no se puede ahorita.
P – ENTONCES ME TENGO QUE VENIR MURIENDO DE LAS ANSIAS?
M – No juanita, pero esa medicina no tiene indicación para usted, a ver… ¿Quien se la dió?
P – Una comadre, pero dígame me la va a recetar o no.
M – (Me pongo serio) Ya le dije que no juanita.
P – Pues yo nomás venía a eso y ni para eso me sirven.
Ésta charla es solo un pequeño ejemplo de cómo se ponen los viejitos que se hacen adictos a las “pastillas para dormir”.
Pero esto no es solo culpa de las comadres, vecinas y etcéteras que sienten que saben medicina, es culpa también de muchos médicos que por ver tranquilos a sus pacientes o quitarles su dinero a cambio de la receta les permiten que su cuerpo forme la necesidad de éstos fármacos para aliviar ansiedad o estrés en lugar de darles recomendaciones como el ejercicio, caminata, una buena charla con la familia éstos médicos toman el camino fácil.
Así que ya lo saben, tengan cuidado con lo que buscan en los pastilleros de las abuelitas… o peor aún si intentan quitarles sus pastillas “mágicas”.



