Posts Tagged Poesía
En Paz
Posted by Jose Antonio in Relax on May 16th, 2009
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo.
Ésta poesía tiene una historia muy especial y muy buenos recuerdos de mi infancia y las tardes con mi abuelo, particularmente de ésta poesía repetía mucho lo que puse en negritas; Hoy que ha sido un día de mucho pensar, fue un excelente momento también para recordar.
Un post bonito
Posted by Jose Antonio in Relax on April 23rd, 2009
Hoy amanecí con todas las intenciones de escribir uno de esos post bonitos que a mucha gente se le dan muy bien, esos post que hablan del amor y otras cosas…
Asi que, como decía el gran Sabines. “Porque las mejores palabras del amor están están entre dos gentes que no se dicen nada.”
Disfruten lo sublime del silencio y no lo arruinen con un comentario.
Aquí en su blog no favorito.
Jaime Sabines – La Luna
Posted by Jose Antonio in Relax on April 4th, 2009
La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas